Netflix dio un nuevo paso en su expansión dentro del negocio de las transmisiones deportivas. La compañía adquirió los derechos exclusivos para emitir los 104 partidos del Mundial masculino de fútbol 2030 en España y Andorra, en un acuerdo con la FIFA que refuerza su apuesta por los eventos en vivo y amplía su presencia en el mercado deportivo internacional.
La cobertura incluirá todos los encuentros en directo, programas especiales antes y después de los partidos, análisis durante los entretiempos y resúmenes diarios. Además, la plataforma desarrollará contenidos relacionados con el torneo durante los meses previos a su realización, con una propuesta orientada especialmente al público español.
El acuerdo también contempla alternativas de acceso gratuito. Netflix ofrecerá un partido sin costo por jornada en España y deberá facilitar a una cadena de televisión abierta un paquete que incluya todos los encuentros de la selección española, las dos semifinales y la final. Por el momento, la empresa no informó qué canal recibirá esos derechos ni cuánto pagó por la operación.
El Mundial 2030 celebrará el centenario de la primera Copa del Mundo, disputada en Uruguay en 1930. España, Portugal y Marruecos serán los principales anfitriones, mientras que Argentina, Paraguay y Uruguay albergarán un partido cada uno como parte de los festejos conmemorativos. Sin embargo, el acuerdo anunciado por Netflix se limita a España y Andorra y no implica que la plataforma vaya a transmitir el torneo en Argentina.
Qué deportes transmite Netflix y qué derechos adquirió
La incorporación del Mundial 2030 se suma a una cartera de derechos que Netflix construyó mediante acuerdos con federaciones, ligas y organizadores de eventos internacionales. La compañía pasó de producir documentales deportivos a transmitir competencias en vivo, con el objetivo de atraer audiencias en momentos específicos y fortalecer su oferta de entretenimiento.
Uno de sus primeros grandes acuerdos fue el anunciado en diciembre de 2024 con la FIFA para emitir los Mundiales femeninos de 2027 y 2031. El contrato contempló la transmisión de todos los partidos en Estados Unidos y Puerto Rico, y posteriormente se extendió a Canadá. La cobertura incluye encuentros en vivo, programas especiales y producciones vinculadas al fútbol femenino.
La expansión también alcanzó al fútbol de la Concacaf. En abril de 2026, Netflix y la confederación anunciaron un acuerdo por cuatro años que le otorgó a la plataforma los derechos exclusivos en México de las ediciones de 2027 y 2029 de la Copa Oro y de las finales de la Liga de Naciones.
En el fútbol americano, la empresa consolidó su relación con la NFL mediante transmisiones especiales durante Navidad. Para 2026, confirmó cinco partidos de temporada regular, incluidos dos encuentros navideños, además de nuevas producciones relacionadas con la liga.
Otro de sus acuerdos centrales es el firmado con WWE. Desde 2025, Netflix transmite el programa semanal Raw en mercados como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y América Latina, además de otros contenidos y eventos de lucha libre profesional, según los derechos disponibles en cada territorio.
El béisbol también se incorporó a la estrategia. En noviembre de 2025, las Grandes Ligas confirmaron un acuerdo audiovisual con Netflix para el período 2026-2028.
A esa oferta se sumaron eventos de boxeo y artes marciales mixtas. La plataforma transmitió en noviembre de 2024 la pelea entre Mike Tyson y Jake Paul, que alcanzó una audiencia promedio estimada de 108 millones de espectadores en vivo a escala global, según cifras difundidas por la propia compañía. En mayo de 2026, además, realizó su primer evento en vivo de MMA, encabezado por Ronda Rousey y Gina Carano.
De los documentales a los grandes eventos en vivo
La incursión de Netflix en el deporte comenzó mucho antes de sus primeros contratos importantes de transmisión. Los documentales le permitieron construir una audiencia interesada en conocer las historias de los atletas, los equipos y las competencias.
Uno de los casos más representativos fue Formula 1: Drive to Survive, estrenada en 2019, que acercó al público a los protagonistas y los aspectos internos de la Fórmula 1. Después llegaron producciones como Full Swing, sobre golf; Break Point, centrada en el tenis; y Quarterback, dedicada a jugadores de la NFL.
El salto hacia los eventos en vivo comenzó en noviembre de 2023 con The Netflix Cup, una competencia que reunió a pilotos de Fórmula 1 y golfistas profesionales en Las Vegas. En marzo de 2024, la compañía organizó The Netflix Slam, una exhibición entre Rafael Nadal y Carlos Alcaraz.
Meses después, la pelea entre Jake Paul y Mike Tyson marcó un cambio de escala por su alcance global. La incorporación de WWE en 2025 sumó, además, un producto semanal con capacidad para atraer espectadores durante todo el año.
La lógica comercial es clara: mientras los documentales permiten desarrollar historias que se consumen en cualquier momento, los eventos en vivo concentran grandes audiencias en una franja horaria determinada y pueden convertirse en una herramienta para atraer suscriptores y reducir las cancelaciones.
Cómo se negocian los derechos de los Mundiales
La FIFA negocia los derechos audiovisuales de sus competencias con empresas y operadores interesados en transmitirlas. Los acuerdos pueden variar según el territorio, la duración, la cantidad de partidos y las condiciones de exclusividad.
Los procesos de licitación permiten que canales de televisión, plataformas digitales y otros operadores presenten sus ofertas económicas y técnicas. Los derechos pueden adjudicarse por países o grupos de territorios, lo que explica que una misma Copa del Mundo tenga distintos titulares de transmisión alrededor del planeta.
En enero de 2025, la FIFA abrió la licitación de los derechos audiovisuales de los Mundiales de 2026 y 2030 en España. El acuerdo posterior con Netflix muestra cómo las plataformas digitales ganan terreno en un mercado históricamente dominado por la televisión abierta y los operadores de televisión paga.
En algunos países, una empresa puede concentrar los derechos de todo el torneo y compartir determinados partidos con canales abiertos. En otros, la distribución se divide desde el comienzo entre diferentes operadores.
La estrategia combina exclusividad y alcance masivo: las plataformas buscan ofrecer una cobertura amplia a sus suscriptores, mientras que la televisión abierta puede funcionar como una vía para llegar a públicos que no pagan por servicios de streaming.
En Argentina, la distribución de los derechos del Mundial 2026 mostró esa fragmentación. DIRECTV, a través de DSports y DGO, ofreció los 104 partidos, mientras que TyC Sports transmitió 52 encuentros. Telefe emitió 32 partidos y la TV Pública contó con diez, incluidos los compromisos de la selección argentina, las semifinales y la final.
ESPN, por su parte, incorporó un paquete de 30 partidos a Disney+ Premium. También se ampliaron las alternativas digitales mediante acuerdos que permitieron acceder a la señal de DSports desde Paramount+ y Amazon Prime Video, además de las opciones disponibles en Flow y otras plataformas.
Ese esquema evidencia que la competencia ya no se limita a quién transmite el partido, sino también a través de qué servicio, bajo qué suscripción y con qué posibilidades de acceso gratuito.
Amazon, Apple, Disney+ y DAZN también disputan el mercado
Netflix no es la única empresa tecnológica que invierte en derechos deportivos. Amazon Prime Video consolidó su presencia en el fútbol europeo mediante acuerdos por partidos de la UEFA Champions League. En noviembre de 2025, confirmó la renovación de sus derechos hasta la temporada 2030/31 en mercados como Reino Unido, Irlanda, Alemania e Italia.
Apple avanzó con una estrategia de largo plazo en Estados Unidos. En 2022, anunció una alianza de diez años con la Major League Soccer (MLS), que comenzó en 2023. Desde 2026, todos los partidos de la liga están incluidos directamente en la suscripción a Apple TV, sin necesidad de contratar un servicio deportivo independiente.
La cobertura contempla la temporada regular, los playoffs y otras competencias vinculadas a la MLS, con disponibilidad internacional en más de 100 países y regiones.
DAZN, especializada en transmisiones deportivas por internet, también ganó protagonismo. En diciembre de 2024, acordó con la FIFA emitir el Mundial de Clubes de 2025, disputado en Estados Unidos con 32 equipos. El contrato contempló la transmisión gratuita de los 63 partidos a escala mundial y la posibilidad de sublicenciar encuentros a cadenas locales.
Disney+ amplió su presencia en el fútbol europeo con los derechos de la UEFA Women’s Champions League para el ciclo 2025/26-2029/30. En abril de 2026, la compañía anunció además nuevos acuerdos por competencias masculinas de la UEFA en Suecia y Dinamarca para el período 2027/28-2030/31.
En América Latina, la distribución de las competencias europeas también atraviesa cambios. Para el ciclo 2027-2031, Paramount+ y ESPN fueron seleccionados para distribuir torneos de clubes de la UEFA en distintos mercados de la región. El esquema contempla un reparto de los partidos de la Champions League entre ambas propuestas, con derechos compartidos para la final.
La próxima batalla del streaming
La adquisición del Mundial 2030 representa un avance significativo para Netflix, aunque su alcance territorial sea limitado. El peso internacional del torneo y la capacidad de convocatoria de la plataforma muestran que los grandes acontecimientos deportivos se convirtieron en activos estratégicos para la industria del entretenimiento.
Para las compañías, los derechos deportivos ofrecen algo difícil de conseguir con otros contenidos: audiencias masivas, consumo en directo y acontecimientos capaces de generar conversación en tiempo real. Para los espectadores, en cambio, la multiplicación de acuerdos puede traducirse en más alternativas, pero también en una oferta fragmentada entre distintas suscripciones.
Con Amazon, Apple, Disney+, DAZN, Paramount+ y Netflix en competencia, la disputa por los grandes torneos ya es una de las principales batallas comerciales del entretenimiento. El desafío para cada plataforma será transformar esos derechos en audiencias sostenidas y justificar el costo de acceso para los usuarios.



























