A medida que avanza la obra, Galinda comienza a mostrar con mayor claridad la configuración que tendrá una vez terminada. El desarrollo de Fundar, ubicado sobre Av. Galindo en Funes, fue concebido como un conjunto de usos mixtos en el que conviven viviendas, oficinas y un paseo comercial, pero con una particularidad: los distintos espacios están conectados por una propuesta común de circulación, vegetación y áreas de encuentro.
Con la estructura principal ya realizada, los trabajos se concentran ahora en terminaciones, iluminación, paisajismo y señalética. Y es justamente en el paseo comercial donde empiezan a hacerse más visibles algunos de los recursos que fueron pensados para el proyecto.
“Galinda es un emprendimiento que propone en Funes un desarrollo con una mixtura de usos. Es un desarrollo de 13.000 metros cuadrados en donde podemos encontrar locales comerciales, oficinas y viviendas”, explica la arquitecta Victoria Verger.
La intención, señala, es que no se trate simplemente de tres programas independientes, sino de un lugar que pueda tener diferentes formas de uso durante el día.
Un paseo pensado para caminar y quedarse
El sector comercial reúne 39 locales en aproximadamente 5.000 m², distribuidos entre planta baja y entrepiso. La propuesta contempla espacios que puedan adaptarse a diferentes actividades, desde gastronomía e indumentaria hasta servicios y otros rubros.
“Se ofrecen lugares adaptables a diferentes rubros. Vamos a recibir seguramente el rubro de gastronomía, indumentaria, concesionarias… son lugares adaptables para diferentes rubros”, cuenta la arquitecta Melisa Jazin.
Pero uno de los aspectos que diferencia al paseo es que la propuesta no termina en la puerta de cada local. El recorrido está acompañado por una pérgola que bordea el perímetro, sectores verdes y espacios destinados a permanecer.
La idea es que los locales puedan extender parte de su actividad hacia ese espacio exterior. Las unidades fueron diseñadas para funcionar de manera independiente y también pueden unificarse entre sí. Además, cuentan con los servicios necesarios para su funcionamiento y con entrepisos que ocupan aproximadamente el 60% de la superficie de la planta baja.
“Todo el paseo peatonal también va a ser cubierto por una pérgola en todo su perímetro, que va a ayudar un poco a dar un flujo peatonal más amable”, explica Jazin.
El paisajismo tendrá un papel importante. A lo largo del recorrido se incorporan canteros, árboles y distintas áreas verdes, que además de acompañar el paseo funcionarán como espacios de expansión para los locales.
Una calle que organiza el acceso
La llegada al paseo también fue pensada como parte del proyecto. Galinda incorpora una nueva calle de doble mano y baja velocidad, con estacionamiento, veredas, bicisenda y vegetación.
En total, el desarrollo cuenta con 180 lugares de estacionamiento entre autos y motos en el perímetro, además de las cocheras privadas destinadas a las viviendas.
“Para eso tuvimos que generar una calle cedida y, a su vez, trabajamos en conjunto con la Municipalidad para sumar al planteo de vereda una bicisenda que recorre desde avenida Fuerza Aérea”, explica Verger.
También se incorporó un semáforo para facilitar el acceso a esta nueva calle. La circulación vehicular queda así separada del recorrido peatonal mediante canteros y vegetación.
El proyecto contempla además espacios específicos para bicicletas, motos y vehículos de delivery, buscando que el movimiento cotidiano del paseo pueda desarrollarse sin interferir con los accesos residenciales.
Oficinas: trabajar dentro del mismo conjunto
La mixtura de usos también alcanza al trabajo. Galinda tendrá 38 oficinas, concentradas en uno de los bloques del proyecto.
Para la arquitecta Stefania Biasetton, la incorporación de este programa responde a los cambios que atravesó Funes en los últimos años y a la necesidad de sumar alternativas para quienes viven y trabajan en la ciudad.
“La idea era también traer una alternativa programática debido a la expansión que hubo en Funes, para poder traer también, como parte de la mixtura de usos que estamos buscando para este lugar, la alternativa de poder trabajar”, explica.
El edificio de oficinas contará con sala de reuniones y espacios comunes de apoyo, además de un ascensor panorámico con iluminación natural.
De esta manera, la planta baja queda destinada al paseo comercial, mientras que los niveles superiores se dividen entre el bloque de oficinas y el sector residencial.
Un parque para las viviendas
El tercer componente son las 54 viviendas de uno, dos y tres dormitorios, que cuentan con un sector propio dentro del conjunto.
Una de las decisiones arquitectónicas fue concentrar las cocheras de las viviendas en un sector semienterrado y aprovechar la superficie superior para generar un parque interno elevado, con espacios verdes y áreas de uso común.
El sector residencial suma piscina, gimnasio, quinchos, parrilleros, salón de usos múltiples, laundry, espacios verdes y juegos exteriores.
El verde aparece también en los accesos. Las viviendas se distribuyen en tres núcleos, con halls de múltiple altura, iluminación natural y espacios de estancia.
Las arquitectas explican que la intención fue trabajar esos lugares de circulación como parte de la experiencia cotidiana y no simplemente como espacios de paso.
“Tanto en los espacios exteriores, donde también el verde se vuelve muy protagonista, como en los interiores, el verde forma una parte principal”, señala Biasetton.
Los últimos detalles
Con la estructura general ya visible, el proyecto se encuentra en una etapa en la que empiezan a cobrar importancia elementos que terminarán de definir su imagen: paisajismo, iluminación, señalética y equipamiento de los espacios comunes.
“Estamos ya ultimando detalles, estamos ya saliendo con la contratación de la señalética, de la iluminación en algunos detalles de parque, paisajismo, como antes dijimos, que es súper importante para nosotros”, cuentan las arquitectas.
Así, mientras las distintas áreas del proyecto avanzan en simultáneo, el paseo comercial empieza a ser uno de los elementos que más permite imaginar cómo funcionará Galinda una vez terminado: un recorrido abierto, con locales, vegetación y espacios de permanencia, integrado a oficinas y viviendas dentro de un mismo desarrollo.



























