El trabajo se lleva a casa

A veces, las viviendas de los creadores nos dan algunas claves sobre cómo es su propio proceso, sus fuentes de inspiración, las ideas con las que trabajan. Si, tal como sucede con Susana Villaverde, una de las decoradoras más
conocidas de nuestro país, ambos espacios (trabajo y casa) coinciden en el mismo lugar, todo resulta más interesante –y, por cierto– pleno de ideas.

Comencemos haciendo un poco de historia. La obra es de 2010. Fue adquirida por Susana, precisamente porque podía aglutinar su local (Pilola), con su vivienda. El local tiene 100 m2, mientras que el departamento –de dos plantas– posee 200 m2 más. La calle Uriarte de por sí le imprime al contexto un espíritu bien porteño –también bien deco– y la luz del barrio, ese clima, tal atmósfera, también es parte de la “decoración”, del departamento. A éste se accede por escalera. Pero, a no confundirse: la luz palermitana está, también en las escaleras, pero el conjunto living.

Los mismos muebles reciclados que se pueden ver en el negocio, en la casa están en “funcionamiento”, informó Rouge de Perfil, dándole la impronta a lo vital. Hay que pensar que gran parte de lo que se ve en Pilola son creaciones de Susana y de su hija, Martina. Todo el espacio de la planta superior está muy aprovechado, se hicieron terrazas con decks, entrepisos, y un living integrado a la cocina. Arriba, todo concluye en una gran master suite, con el baño principal, un vestidor y una terraza propia. Susana vive sola en el departamento, aunque habitualmente recibe la visita de su hijo fotógrafo, Guido, que vive en Costa Rica, pero suele venir a Buenos Aires. Para él, está preparado uno de los dos dormitorios del piso de abajo, en el que también hay un toilette, con detalles del estilo de la decoradora. El otro de los dormitorios fue reciclado como comedor diario. Allí hay una mesa cuadrada y un eclecticismo en el mobiliario que, además, reúne distintas épocas y estilos.

Vivir donde se trabaja es, de por sí un objetivo. Aquí estamos en un paso más: vivir en el trabajo. Que todo lo que hacemos cristalice en la obra, una obra que, a su vez, tiene mucho que ver con hacer más grata la cotidianidad de quienes la disfrutan. Villaverde sostiene que trabaja en una decoración vinculada a la vida de sus clientes, que la creatividad debe ser sostenida en la medida que no se pierda el aspecto práctico. Aquí ese concepto se resignifica, porque ella es su propia cliente. El desafío es el bienestar, aquel que nos pueden brindar los muebles que utilizamos diariamente, los espacios que recorremos, los colores que nos definen.

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