El Tour Lechero Argentina 2012 se puso en marcha. Desde el Salón de Usos Múltiples de Marull, en la provincia de Córdoba, y enmarcado en el centenario de esa localidad, más de cien productores y técnicos participaron de la iniciativa que apunta a ayudar a comprender el vigoroso proceso de intensificación y confinamiento en tambos cercanos a la Laguna de Mar Chiquita, en la zona de Marull y la Para.
“A pesar del fuerte proceso de agriculturización, el noreste de Córdoba sigue siendo una zona mixta, organizada con un sistema de pequeños y medianos productores agropecuarios, en donde la lechería tiene una importancia muy alta, y derrama en beneficio de las comunidades de nuestra región”, señaló el ingeniero Eduardo Cristalli, jefe del Inta Brinkmann e impulsor del Tour Lechero Argentina 2012.
Los factores que incidieron en el confinamiento
El primer recorrido del Tour Lechero tuvo lugar el pasado miércoles 13 de junio, y comenzó con las palabras de bienvenida del intendente de Marull, Daniel Costantino quien reivindicó el aporte de los tambos al desarrollo de la economía regional.
Posteriormente, el ingeniero Rubén Scolari brindó una corta, pero contundente charla sobre Manejo de rodeos Confinados, que se inició con un repaso de la historia reciente de la zona. Puntualizó que se utiliza boyero eléctrico desde 1970, se hace inseminación artificial desde 1972, Control Lechero y suplementación desde 1973 y se trabaja con grupos de asesoramiento y equipamiento de frío desde 1979. Desde esa misma fecha, en la zona de Marull se hace división de rodeos y el proceso de concentración ha sido furibundo: De 136 tambos que existían cuatro décadas atrás, se pasó a tener solo 36 en la actualidad, cuyas producciones crecieron de 8 a 24 litros por vaca día.
Cuando explicitó las causas, que llevaron a la mayoría de los productores de la zona a confinar total o parcialmente sus rodeos, dijo: “Hay factores que tienen que ver con la vaca, como la maximización de la genética, un mayor control de la alimentación, al incluir calles de alimentación, lectura de comederos, y un mayor confort, con ambientes mas controlados”. Pero además citó razones empresariales: “El confinamiento permite mejorar la rentabilidad de los sistemas, con más litros libres por hectárea, mayor carga, y mayor productividad ganadera en hectáreas agrícolas cada vez más costosas”, apuntó Scolari.
El experto añadió también que los sistemas pastoriles de alta carga, eran inviables en el tiempo, ya que “no son sustentables agronómicamente, ya que generan un alto nivel de deterioro del recurso más importante del sistema que es el suelo”.
Frente a esto, Scolari, quien asesora a muchos tambos confinados en la zona, concluyó en que en la actualidad “el encierre y el ensilado son la base del nuevo paradigma”, aunque se enfrentan nuevos desafíos. “El punto crítico del nuevo sistema es la productividad del suelo, ya que la dinámica de los parámetros químicos del mismo están siendo fuertemente alterados, en virtud de que hay mayor infiltración y mejores cultivos; y por lo tanto mayor extracción”.
Para lograr la sustentabilidad de los nuevos modelos productivos, invitó a “dirigir la mirada al suelo, y monitorear permanentemente sus indicadores químicos y físicos”.
Tras esa charla, los asistentes venidos en su mayoría de zonas productoras de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, a los que se les unió un grupo de empresarios de Misiones, y productores de Colombia y Uruguay; y una docena de periodistas de medios nacionales, provinciales y regionales, se subieron a los minibuses en medio de la niebla, para dirigirse al primer tambo de la familia Vaira.