Tengo por Madrid un afecto entrañable. Desde que comencé a venir con frecuencia, hace ya algunos años, mientras "tramábamos" la creación de la Fundación Internacional para la Libertad, me fui enamorando de esta ciudad, al punto de sentirme hoy, literalmente, en casa.
Disfruto en particular de los almuerzos, que mis amigos llaman de negocios. Y lo son realmente, porque aunque duren tres horas -desde las 2 hasta pasadas las 5- y sean pantagruélicos en muchos aspectos, es notable como los españoles se las arreglan para ir rápidamente al grano, resolver los temas que los convocan y luego disfrutar de una buena charla.
Almorzar con empresarios españoles puede ser muy ilustrativo para un argentino. Todo aquel que tenga algo que ver con algún negocio en América Latina, y especialmente en nuestro país, no puede dejar de opinar sobre Argentina y su peculiar historia económica y política. Opinan con pasión, casi con compromiso, exteriorizando los lazos culturales y afectivos que hacen tan estrecha la relación con la "madre patria".
No los entusiasma esta Argentina de Kirchner a los españoles. "Como puede ser -me dice uno de ellos, en uno de los restaurantes gallegos más tradicionales, alzando el dedo índice- que Uds. los argentinos apliquen medidas tan anacrónicas como controlar los precios. Eso ya no se usa en ningún lugar del mundo!" Se quejan a coro de la falta de reglas claras y de la discrecionalidad del poder político.
"Y vuestro Presidente - dice Goyo, experimentado ejecutivo de una empresa de servicios- siempre pone a parir a los empresarios. Espera que así vayan inversores?" Me viene a la mente, mientras lo escucho, que Argentina fue durante muchos años el segundo país receptor de inversiones directas de América Latina, y hoy es apenas el quinto, luego de México, Brasil, Chile, y....Colombia.
Mientras damos cuenta de unos deliciosos boquerones, decido contraatacar y les recuerdo que Argentina viene creciendo a tasas altísimas en los últimos años."Como todos, dice, quitándome el entusiasmo mi amigo L, o acaso no sabes tú -agrega acusadoramente- que todos, absolutamente todos los países de América Latina están creciendo a tasas asiáticas. Todos, Perú, Chile.....hasta Haití. Y además el mundo vive un momento extraordinario, bajas tasas de intereses, abundante financiamiento y alto precio de los comodities".
No consigo reponerme cuando otro de los comensales, que se mantenía concentrado en su rodaballo (cómo pueden tener tal variedad de pescados y cocinarlos a todos tan bien!!!), me pregunta como un profesor en un examen: " argentina está creciendo mucho, es verdad, pero está haciendo estas tres cosas, o al menos alguna de ellas?: 1) reduciendo la pobreza estructural, 2) mejorando sustancialmente el sistema educativo; 3) desarrollando la infraestructura de acuerdo al crecimiento del país?", es decir, insiste con algo de malicia, "están aprovechando el crecimiento para generar condiciones que lo conviertan en sostenible?".
Como no se me ocurre una respuesta contundente -en realidad, la única respuesta posible sería un no rotundo- trato de cambiar de tema y explicarles la excelente inversión que ha hecho el Real Madrid comprando a Higuain, y en particular a Gago, y lo maravilloso que sería que el equipo merengue consiguiera traer a Carlitos Tevez, tal como anuncian algunos medios deportivos españoles. Logro distraer su atención por un rato. Y viene en mi ayuda también la tradicional crispación política española que nos aleja por unos momentos de la realidad rioplatense. "Zapatero lo está haciendo tan mal que puede lograr el milagro de perder las próximas elecciones" dice Enrique, famoso por la exactitud de sus pronósticos políticos.
Aunque todos coinciden en que el Ministro de Economía Pedro Solbes ha logrado mantener el rumbo y la economía se mantiene en forma. "Pero la victoria de Sarkozy -agrega el veterano ejecutivo- le va a meter mucha presión a España, ya que es muy probable que Francia se ponga a la cabeza, con Alemania, de reformas importantes. Y nosotros no podemos perder el tren".
Un poco más relajado, miro la carta de los postres, reconfortado porque ya no hablamos de mi país. Pero L vuelve a la carga - y de que modo!-; "lo que es verdaderamente imposible en Argentina, apunta, es la política. Mira que aquí hay corrupción pero en Argentina...". Intento explicar, como puedo, que tantos años de dictaduras debilitaron a los partidos políticos y también la cultura ciudadana al respecto.
"Pero es verdad, ametralla Borja, que desde 1928 ningún partido que no sea el peronista ha terminado su mandato? Y que sólo el peronismo gana elecciones en Argentina? Y que hace mientras tanto la oposición?". Y remata, a boca de jarro, "me puedes explicar qué coños es el peronismo? Un partido, un grupo de poder, un sentimiento?".
Y yo me enredo en largas y complejas explicaciones sobre el peronismo y la política argentina, mientras me arrepiento por que no haber traído a Madrid a alguno de mis amigos peronistas para que me ayude con la respuesta.
Cuando creo haber terminado - y haber sido claro- Goyo, luego de saborear su enésimo sorbo de pacharán, me mira fijo, y me dice: "no entiendo nada". "Yo tampoco", agrega, siempre cruel, L, mientras se ajusta el moño. Por la cara de los demás, creo que tampoco ellos entendieron. Y mientras se pelean por pagar - aquí no es a la americana, siempre alguien paga- me quedo pensando. Son españoles, les cuesta entendernos. Que diría un noruego?