Soja con nutrición foliar balanceada

Todos los cultivos necesitan un balance nutricional dado por el correcto balance entre  macro, meso y micro nutrientes, que permitan, entre otras cosas:

•        Optimizar la condición fisiológica de la planta y,

•        Mejorar el estado de la misma para afrontar situaciones de estrés, ya sea térmico, hídrico y granizos, además de los ataques de plagas y/o enfermedades.

Estos puntos se logran normalmente con un correcto aporte de elementos como Nitrógeno, Fósforo, Azufre y Magnesio, en primera medida; pero también asegura el correcto aprovechamiento de estos nutrientes la presencia de elementos menores como Boro, Zinc, Hierro, Cobre y Manganeso, entre otros. Estos elementos participan en la síntesis de sustancias de reservas, optimización del funcionamiento de cloroplastos, rápidos alargamientos de los tubos polínicos y mejora en los niveles de cuaje de las flores.

COMPO Expert desarrolló un programa de fertilización en soja que se divide en dos etapas. La primera  tiene en cuenta el cultivo desde V6 en adelante, pensando en su mejor condición fisiológica ante situaciones predisponentes para la ocurrencia de enfermedades,  donde Basfoliar® Aktive  es utilizado. Se trata de un fosfito de potasio de alta calidad, con el agregado de extracto de algas marinas que contribuyen en el contenido de aminoácidos, vitaminas y microelementos que ayudan a una mayor activación de las defensas de la planta. Luego, en la etapa reproductiva (R1) y en zonas donde se conozca la deficiencia de Boro es importante tener en cuenta la opción de aplicar este nutriente, vía Basfoliar Boro,juega un especial papel, favorece la floración y mejora su cuajado, ayudando en la definición del numero de vainas. Una vez logradas las vainas (a partir de R3 hasta R5), etapas fundamentales en la definición del rendimiento, el programa incluye la utilización de Basfoliar® 25-10-17 PS + Fetrilon® Combi. El primero aporta al balance de nutrientes mejorando la absorción de aquél que hay que corregir; y el segundo ajusta el balance de nutrientes mejorando procesos metabólicos implicados en el rendimiento y la calidad de los granos obtenidos.

Ensayos realizados desde el año 2004 al 2013 muestran mejoras promedios de alrededor de un 12% con respecto a testigos no tratados. En momentos donde los precios no acompañan, la única forma de mantener los ingresos por hectárea constantes es aprovechar las ventajas de tecnologías probadas para aumentar la productividad.

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