Los contratistas cada vez mas importantes

Walter Barneix tiene su base en Lincoln, en el noroeste de Buenos Aires. Hace 27 años que es contratista forrajero y de cosecha. Lidera la firma de servicios WRB Silajes y es vicepresidente de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros (CACF). Pica en el oeste y el sur bonaerense pero también en Córdoba, San Luis y Mendoza. Con su larga trayectoria en el sector es palabra autorizada para analizar la coyuntura y detalla que el servicio del contratista impacta cada vez más en el éxito o el fracaso de muchos establecimientos. “Hoy estamos financiando a los tamberos”, dice.

Para Barneix se trata de un año particular, “pero apostamos a que en el futuro todo va a mejorar. En lo que se refiere al picado creemos que hay terreno por crecer”. Desde WRB Silajes, hace ensilado de pasturas, alfalfa, maíz, sorgo y gramíneas, earlage, megafardos, distribución de estiércol sólido y provee servicios de cosecha. Para el picado y la cosecha cuenta con máquinas CLAAS. Una JAGUAR 960 equipada con cabezal ORBIS 750 y otra JAGUAR 980 equipada con cabezal ORBIS 900 son sus caballos de batalla para enfrentar cada nuevo ciclo.

Arriba de sus máquinas pica anualmente alrededor de 5.000 hectáreas y cosecha cerca de 1.300 hectáreas. “Sin lugar a dudas la Argentina está a la vanguardia tecnológica en lo que se refiere a forrajes conservados. Los contratistas locales de picado cuentan con la última tecnología y somos muy eficientes. Mientras que en nuestro país se pica por año por máquina alrededor de 2.000 hectáreas, en Europa no llegan ni a la mitad”, explica el hombre de Lincoln.

Por supuesto que para mantener esta eficiencia la renovación de la maquinaria agrícola juega un papel fundamental: “El contratista argentino se caracteriza por invertir constantemente para mejorar los procesos, le gusta tener maquinaria de última generación y justamente en este último punto estamos encontrando dificultades. Lamentablemente, la suba en la cotización del dólar, asociada a la falta de créditos a tasas convenientes, complica la compra de nuevos fierros. Como vicepresidente de CACF veo que esta es una de las mayores preocupaciones que muestran nuestros asociados. Entendemos que si hay alguien que quiere invertir para seguir creciendo o para ser más eficiente hay que acompañarlo, por eso confiamos en que el tema se solucione pronto”, adelanta Barneix.

Para el contratista, este 2016 presenta un escenario particular. Mientras que la quita o baja de retenciones, según el cultivo, trajo un nuevo aire para el negocio agrícola, el incremento de los costos de producción junto a las inclemencias climáticas pintaron un panorama menos alentador de lo esperado: “Una de las principales demandantes de forrajes conservados es la lechería, que hoy está trabajando con precios deprimidos. En este contexto el productor tambero nos solicita financiación para comprar forrajes y nosotros se la brindamos pero a su vez nos encontramos con una fuerte suba en el precio de los combustibles que debemos hacer frente todos los días y en efectivo. Como contracara, la ganadería tiene una mejor rentabilidad por lo que ahí, afortunadamente, encontramos un comprador que no necesita de nuestra asistencia y la actividad muestra signos claros de recuperación que beneficiarán a toda la cadena”, detalla Walter Barneix.

En cuanto a los precios que hoy se están pagando por las labores agrícolas, Barneix cuenta: “En la Cámara de contratistas hacemos una lista de referencia para que sea usada como guía por nuestros asociados pero entendemos que cada negociación es privada y también está relacionada al servicio que presta cada uno. Es decir, si el contratista ofrece un excelente servicio, es eficiente y tiene maquinaria de última tecnología, cuenta con un plus y no es lógico que cobre lo mismo que otro que no hace las cosas tan bien. En este marco también alentamos a los productores a que recurran a contratistas profesionalizados porque en definitiva ocupan un lugar fundamental en la campaña agrícola. Este factor hay que tenerlo en cuenta porque un productor puede alcanzar altísimos rindes pero si tiene mucho desperdicio en la cosecha o cuando se preparan los silos, su esquema económico puede cambiar rotundamente”, cierra Barneix.

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