Rosario, Martes 28 de Febrero de 2017

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Lunes, 30 Julio 2007 11:17

No a la matriculación obligatoria!

En épocas donde las plataformas informáticas(soft+hard+servicios +redes) están siendo utilizados de maneras insólitas en pos de la libertad...

...y como medio para nuevas formas activas de participación ciudadana y creación de subjetividad; en nuestra provincia de Santa Fe hay ciertos sectores que consideran que la complejidad de una ciencia/arte como la informática se debe acotar a través de la administración y aprobación de cierta casta de ilustrados.Hace muchos años, existían castas de ilustrados, como la de los scribas que tenían el privilegio (y la autoridad) de guardarse el saber y vender sus escritos a otros que no podían o no tenían la posibilidad (autoridad) o el conocimiento de la escritura. Hoy en nuestro mundo digital, muchos ya escribimos, muchos producimos y creamos de manera autónoma o en red. Desde un adolescente que prueba sus primeras líneas de código y libera su creación o un maestro de escuela que sistematiza un algoritmo matemático para brindarlo en su clase o un Ingeniero Químico que realiza un sistema específico para una empresa; estas creaciones (que han sido digitalizadas) como cualquier arte no están limitadas o supervisadas por ningún tipo de escriba o casta.
Estas pocas actividades citadas como ejemplo como muchas otras imposibles de citar, son generadoras de construcción de código, diseminan y comparten conocimiento, solidifican conocimientos y crean servicios de valor agregado desde y para nuestra sociedad. . Para todos ellos el nuevo alfabeto es el del código, la posibilidad crear/usar como así también de los ecosistemas de servicios que este genera.
En este nuevo esquema donde muchos construyen y aportan sin restricciones en cuanto a género, edad, creencias religiosas, políticas o títulos nobiliarios; es irrisorio, penoso y tal vez ilegítimo tratar de volver al modelo de los escribas.
Si, como asegura el sociólogo Manuel Castells, el software es el lenguaje de la era de la información y la capacidad de producir, modificar, adaptar y distribuir software condiciona la capacidad de cualquier comunidad o grupo para interactuar con el mundo de computadoras y redes que constituyen la estructura de nuestra sociedad; entonces el control privativo del software ( y podemos agregarle “y/o de la actividad creativa”) es equivalente a la apropiación privada del alfabeto.
Como alguien puede pensar que se pueden regular las actividades informáticas, donde muchas veces la innovación y la creatividad nacen de personas que ni siquiera están en relación con la misma activdad a través del aporte libre y asistemático de las más diversas áreas del conocimiento.
Esta intención de algunos pocos, es tan paradojal, que hasta la Universidad Pública de Rosario (una de las mayores generadoras de profesionales en informática) se opone al proyecto de matriculación obligatoria, tal como lo propone el proyecto de matriculación obligatoria presentado en la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe. Frente a esta emergencia, y teniendo en cuenta que los cambios reales se mueven a una tasa mayor que la que demoran los organismos públicos en regularlos, la mejor opción para evitar que unos pocos sigan sacando provecho de ese retraso, es difundir en la comunidad, a través de la toma de conciencia, lo que esto significaría para todos los actores de nuestra sociedad es decir los usuarios, empresas, estudiantes, entidades educativas, ONGs y gobiernos.
Somos responsables y tenemos derecho al uso de nuestro alfabeto, nuestros conocimientos y capacidades para la creación e innovación en el área de informática y tecnología. Y esta responsabilidad debemos asumirla y defenderla, es nuestro derecho como ciudadanos.
Esperemos que nuestros legisladores provinciales entiendan de qué va la cosa…
Federico Seineldin
Fundador y Presidente de Openware


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