Rosario, Jueves 21 de Septiembre de 2017

Ganaderia

Miércoles, 11 Agosto 2010 00:55

¿7 kilos de carne para comprar 1 kg de helado artesanal?

Los productores de novillos pesados de exportación no la estan pasando nada bien. Cada vez que venden reciben $6 por kg de carne. Los nùmeros son lapidarios.

Por cuestiones de dominio público, la realidad que vive el productor ganaderos de novillos de exportación no es fácil. Inclusive, podemos decir que hoy tiene dos alternativas para producir: Se dedica a hacer Ciclo Completo, desde que el ternero nace (explotación de cría) hasta que llega a pesar 500 / 540 Kg. (Novillo gordo de exportación), o bien recurre al mercado y compra animales de 180 / 250 Kg. y los recría hasta que pesan los 500 / 540 Kg.

“En los dos casos el productor ganadero “convive” con un “ser” irracional que consume casi irracionalmente en alimentos (pasturas naturales importadas); Veterinarios; Medicamentos; Energía; Sanidad; Impuestos; Tasas; Servicios; Fletes; Salarios; Etc.. durante 2 y ½ o 3 años  hasta que llega a pesar 500 / 540 Kg. Y poder venderlo al precio que salga; salvo que ocurra algo más dramático que esto y es que alguien determine que el negocio que justifica este tipo de inversión a tres años no se puede hacer porque se cierra por decreto la posibilidad de exportar”, dijo visiblemente ofuscado un productor de novillos pesados que mantuvo una larga charla con ON24.

En la práctica, esto significa que para este productor desaparecen automáticamente todos sus compradores y queda frente a sus novillos de 500 Kg. El consumidor argentino no los quiere para asar a la parrilla, el no puede decirles que dejen de comer porque engordan y esto les hace mal a ellos y al bolsillo de cu criador y verá como sus animales llegan viejos y enfermos a los 600 kilos. Ya no podrá venderlos en ninguna categoría. El escenario no podria ser peor.

Para este ganadero local, “la única alternativa posible es terminar vendiendo estos novillos de exportación al mercado de consumo que admite animales de hasta 350 Kg. a malos precios, en malas condiciones comerciales y quien sabe a que plazo de cobro”.

Vale la pena mencionar que, entre los costos de un productor, están: compra del mejor animal de la raza que críe, veterinarios, salarios, medicamentos, compra de las mejores pasturas naturales, compra de raciones para la terminación del novillo, laboreos permanentes para hacer su campo productivo, mantenimiento de sanidad, energía, combustibles, impuestos, tasas y servicios, fletes, tasa de mortalidad, contingentes, inseguridad Jurídica.

Como decíamos, la única alternativa que existe es cambiar radicalmente el perfil de su negocio para dedicarse a la cría. Esto supone tener que liquidar todos los novillos pesados de exportación a malos precios y comprar madres y toros para que dentro de 1 y ½ año pueda tener sus primeros terneros de 180 Kg. O bien armar un rodeo con animales comprados con 180 Kg. Para llevarlos a 340 Kg. y venderlos para consumo interno. En cualquier caso debemos tomar en cuenta el quebranto que se produce por la liquidación de los gordos en las peores condiciones más el tiempo que el productor debe esperar, (mínimo 18 meses) para cumplir el primer ciclo comercial en el caso de la cría u 8 meses en el caso de la recría. A la vista esta que, si bien el negocio de la exportación no se termina, se complica en sobremanera.

“En este sentido el productor, el que siempre arriesga, el que cuida cada uno de esos animalitos como si fuese un integrante más de su familia con la única diferencia que no tiene uso de razón, a los que da de comer y de beber, le brinda sanidad y cuidados, lo guarece ante eventualidades climáticas, lo sostiene y lo “banca” hasta que lo llevan al “macellaio” (carnicero) es un pobre observador de lo que ocurre con el mercado porque a los defectos y desviaciones que genera la inexistencia de una adecuada política de estado, debemos sumarle que en los últimos tiempos se sumaron actores (extra nacionales) a los que le conviene vender animales de cualquier tipo a los consumidores locales, para que los negocios de exportación se realicen desde su propio país, y todo esto con la complicidad del estado argentino que parece no darse cuenta de lo que ocurre; no tiene la más mínima idea de cómo son las cosas o bien tienen todo tan en claro que sólo tienen que mirar para otro lado y ¡voila!, total hacen sus negocios con el cuero del que produce”, continuó este productor con domicilio en la ciudad de Rosario.

Frente a este desolador panorama, se impone adaptarse “a la irracionalidad de la mejor manera posible tratando de no achicarse y menos aún desaparecer, aunque a decir verdad hay que tener espaldas muy anchas para no arrodillarse en el intento”. Replantear el sistema de producción es contraproducente pero es también el único camino posible. “La metáfora que se me ocurre, (recordando el ejemplo de Paul Samuelsson) es que estuvimos fabricando cañones hasta hace 3 meses y hoy la única alternativa que tenemos es comenzar a fabricar mantequilla. Nunca estos cambios son de fácil implementación, pero es la única opción posible”, reflexionó.
 
En definitiva, el gran replanteo pasará por acordar políticas que permitan producir ganado hasta llegar a un población de 60 / 70 / 90.000.000 de cabezas, tal como lo proyectó Brasil, nuestro vecino más grande, alla por la década del 60’ y comercializar libremente con todo el mundo como el resto lo hace sin que las cuestiones ideológicas alteren el sentido común de sus habitantes.

Redacción ON24

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