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Por Alejandro Colle
Viernes, 14 Marzo 2008 10:50

Moreno logró cocinar hasta el índice Big Mac

En el afiche que promociona ‘los pequeños precios de Mc Donalds’ aparece destacado el del Big Mac: $ 5,50.
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Enseguida me vino a la mente el recuerdo del índice que elabora en todo el mundo la revista británica The Economist con el precio de la hamburguesa, para medir si el dólar está cotizando alto o bajo.

El índice se basa en el concepto de paridad del poder de compra, que dice los tipos de cambio deben igualar el valor de una misma canasta de bienes en dos países. Para simplificar se usa el Big Mac, que es un producto homogéneo y en cualquier país donde se lo encuentra la receta es la misma: carne, pan, queso americano, salsa, lechuga, pickles y cebollas. Se supone que debería costar lo mismo en cualquier parte. Pero no es así.

Para hacer el cálculo se toma el precio del producto insignia de Mc Donalds en cada país, se lo divide por la cotización del dólar y ese precio en dólares de la hamburguesa se confronta con el valor del Big Mac en Estados Unidos. El resultado es la paridad del poder de compra implícita. Al ser comparada con la cotización de la divisa norteamericana revela el grado de sobre o subvaluación de la moneda.

Calculadora en mano, hice las cuentas: 5,50 dividido 3,15 igual 1,75. El Big Mac cuesta en Buenos Aires 1,75 dólar. Frente a los u$s 3,41 que vale el sándwich en EE.UU., la relación marca una subvaluación de 48,7%

En otras palabras, que la cotización del dólar en la Argentina está 48.7% por encima de lo que indica la paridad del poder de compra internacional. En criollo, dice que el dólar está caro, que debería valer casi 50% menos.

Por el lado oficial, la política es la de mantener el tipo de cambio en torno a 3,15 pesos por dólar con compras desde el Banco Central para evitar que el ingreso los u$s 15 mil millones de saldo positivo de la balanza comercial lo hagan bajar. Para aliviar la tarea, se agregaron además obstáculos al ingreso de capitales financieros. Así y todo el dólar tiende a bajar. No se advierten presiones cambiarias al alza, salvo la de los industriales que reclamar por la erosión inflacionaria que dejó la paridad real en torno de 1,50.

¿Pero realmente el dólar está caro? ¿O será que el Big Mac está barato?

Fui a los archivos a ver cómo era la relación el año pasado. El índice de The Economist mostraba un precio de $ 8,25 para la hamburguesa en Argentina en julio de 2007, con una cotización de 3,09 para el dólar y el mismo precio para el Big Mac en EE.UU. las relaciones eran las siguientes: u$s 2,67 el precio; 2,42 la paridad implícita y 22% la sobrevaluación del dólar.

¿Qué pasó en poco más de ocho meses para que se haya movido de 22% a 49% la paridad del poder de compra argentino? El dólar no fue: pasó apenas de 3,09 a 3,15. El Big Mac en EE.UU. tampoco. ¡Fue el Big Mac! Bajó de 8,5 a 5,5 pesos. Hoy, de acuerdo a esa comparación, cuesta un 35% menos. (Ideal para ser incluido en el nuevo IPC).

¿De qué hay que sorprenderse? Esto es perfectamente posible, no por una cuestión de productividad sino porque los precios de los principales ingredientes del sándwich están distorsionados. Los valores de la carne y del pan y los lácteos están alterados por cupos a la exportación, retenciones móviles y subsidios cruzados, además de la procaz coacción de la Secretaría de Comercio Interior para cada sector.

En un país como el Uruguay donde el mercado es transparente y funciona con sus leyes el valor del Big Mac es de $ 70 y a un cambio de 20,50 el precio en dólares es de u$s 3,41. Qué sugestivo. Igual que el de los Estados Unidos.

Esto revela que el estándar de la hamburguesa todavía sigue vigente, al menos para otros países. Tal vez el secretario Guillermo Moreno no sólo termine siendo recordado como el liquidador del Indec, sino además por haber conseguido adulterar inclusive un indicador internacional como el índice del Big Mac.

Fuente: Cronista


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