“La ciudad no conoce lo que hace el campo”

Un año atrás el Papa Francisco I sorprendió al mundo con la presentación de una Encíclica titulada Laudato si, sobre el cuidado de la casa común. En la misma, invitó a todo el mundo a comprometerse de manera responsable para evitar una aceleración de la degradación ambiental.

“La Encíclica asume que el uso de combustibles fósiles no renovables está detrás el calentamiento global”, aseguró Monseñor Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias, durante un taller realizado en el Congreso Nacional CREA que se está realizado hasta el viernes en la Rural de Palermo.

“Los políticos no siempre piensan en el bien común, sino que buscan los votos; por eso, no siempre se hacen las cosas como corresponde”, aseguró Sánchez Sorondo, quien estuvo acompañado por Hernán Carlino, miembro de Academia Argentina de Ciencias del Ambiente, y Teresa Ribera, ex secretaria de Ambiente de España y actual directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de París. El evento fue moderado por el periodista Sergio Elguezábal.

“La ciudad no conoce lo que hace el campo. Y el mundo no conoce lo que hace la Argentina, que generó una revolución agropecuaria, con cuestiones como la siembra directa. El Movimiento CREA fue fundamental en esos cambios. Y hoy tienen que salir a mostrar todo eso al mundo”, aseguró el religioso.

Para ilustrar la productividad del sector agropecuario argentino, expresó: “Europa dice que necesita una agricultura altamente subsidiada. ¿Cómo es posible, entonces,  que los productores argentinos sean rentables, si encima de que no tienen subsidios, les han venido quitando un 30% de su renta a través de retenciones (a la soja)?”

Para Sánchez Sorondo, la Argentina debe tener un rol protagónico y ser un modelo. Pero no solamente en materia agrícola. “Debería ser también un ejemplo en el desarrollo de energías renovables”.

Hernán Carlino coincidió en el hecho de que la Argentina tiene un enorme potencial para producir energías limpias y exportarlas al mundo. “Nuestra Patagonia está dormida. Y las energías renovables podrían despertarla”, afirmó.

En cuanto al futuro, señaló que la crisis climática presenta la oportunidad de combinar los recursos naturales de la Argentina con su potencial humano, y a eso sumarle modelos organizativos como el que propone el Movimiento CREA.

“Hoy hay por delante un gran desafío para la Argentina: reconstruirse como país y seguir alimentando al mundo. Ambos objetivos se pueden armonizar en forma congruente”, señaló.

Pero esa tarea no será fácil. “La Argentina le huyó al futuro durante mucho tiempo. Se acostumbró a vivir día a día y a que cada diez años haya una crisis importante. Los ciudadanos también nos acostumbramos a mirar el corto plazo y no ir más lejos”.

“Sin coaliciones políticas que aseguren proyectos a largo plazo sobre ciertos puntos básicos, no hay transformación posible”, manifestó.

Para quienes buscan generar una dicotomía entre rentabilidad y sustentabilidad, Teresa Ribera dio un mensaje claro: “Tienen que entender que al final, lo social y ambiental, cuando está mal gestionado, tiene consecuencias económicas, sólo que diferidas en el tiempo y el espacio”.

¿Qué se debería hacer de cara al futuro? “No hay respuestas escritas. Ningún manual de instrucciones nos dice cómo construir el desarrollo de manera sostenible”, señaló.

En algunas décadas más el mundo pasará de 7000 a 9000 habitantes. “No se puede frenar ese crecimiento poblacional, ni tampoco inventar recursos naturales. La única alternativa es evaluar cómo asegurar la prosperidad humana identificando los desafíos a los que nos enfrentamos, como la sostenibilidad ambiental”.

“No se trata de discutir si el cambio climático es producto de la actividad humana o si se trata de un invento ecologista. Hay elementos sobre los cuales no nos podemos autoengañar”, añadió.

Ribera opinó que el Movimiento CREA puede hacer un importante aporte de cara al futuro. Los grupos CREA, aseguró, son el marco ideal para que los productores se hagan algunas preguntas incómodas: ¿Podremos mantener en el tiempo nuestro uso actual de los recursos? ¿O deberíamos pensar cómo introducir ajustes para que el negocio siga siendo viable y para capitalizar oportunidades futuras? ¿Es conveniente poner el foco en ciertos cultivos que son económicamente dependientes?

“Esta estructura tan original que tienen ustedes a través de los grupos CREA, representa una oportunidad ideal para debatir estos temas críticos”, concluyó

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